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Ruinart Brut
Ruinart Brut 75CL.
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El 1 de septiembre de 1729, Nicolás Ruinart, empresario textil de Reims, como su padre, abre su primer libro de cuentas de su nueva faceta como productor de vino con burbujas.
Tiene 33 años. Este libro de cuentas es un acta de nacimiento: el de la primera Maison de champagne de la historia.
Las primeras botellas fueron para sus clientes habituales de paños y telas. Pero Nicolas Ruinart era un hombre de negocios avispado y refinado que hizo suya la visión pionera de su tío. Y la historia le dió la razón. Seis años más tarde, la Maison Ruinart abandonó el negocio tradicional de las telas para dedicarse a la producción y comercio de champagne. Desde entonces esa será su única vocación. En 1730 vendió 170 botellas; en 1731 ya vendía 3.000 y en 1761, 36.000. Au nom de Dieu et de la Sainte Vierge (En el nombre de Dios y de la Santa Virgen), escribió el emprendedor sobrino como encabezado de su primer libro de cuentas.

El 12 de abril de 1817, Luis XVIII concede un título nobiliario a François Irénée Ruinart. Al mismo tiempo que sus cartas de nobleza, el rey le concede escudos de armas blasonados que, desde entonces, figuran en las etiquetas de las botellas Ruinart.

Dom Ruinart, monje visionario, en sus orígenes se encuentra este monje benedictino intuitivo, visionario, trabajador, modesto: Dom Thierry Ruinart (1657-1709) contemporáneo de Luis XIV. Brillante teólogo e historiador, a los 23 años fue llamado a la abadía de Saint-Germain-des-Prés, uno de los centros de estudio más importantes del mundo cristiano, cerca de París. Mientras estuvo allí, de la ciudad y de la corte le llegaron los ecos de la vida mundana y de sus modas, sobre todo la de un nuevo vino que todavía no había recibido el nombre de champagne pero que ya causaba furor entre la juventud aristocrática.
Estamos en los albores del siglo XVIII. Dom Ruinart, autor de obras eruditas, también gustaba de las cosas de su tiempo y su curiosidad iba acompañada de un fino olfato para los negocios. Nació en la región de Champagne, donde su hermano era comerciante de paño y adonde volvió en numerosas ocasiones. Gracias a sus observaciones, tuvo la convicción de que este vino con burbujas» surgido de las viñas de su provincia natal, llamado también vino espumoso, tenía un gran porvenir. Esta convicción se la transmitió a su hermano y a su sobrino.
En 1729, veinte años después de la muerte de su tío, Nicolas Ruinart fundó la primera Maison de champagne. La intuición de este monje precursor pasó a la historia.

En la frescura de estas minas de piedra caliza, auténticas catedrales subterráneas, el vino experimenta una lenta maduración en botellas. Son las cavas de Ruinart.
En 1768 Ruinart adquirió estas antiguas crayères galorromanas excavadas bajo la ciudad de Reims (hasta los 38 metros de profundidad) para almacenar sus botellas. Clasificado en 1931, este imponente lugar se extiende por tres niveles y ocho kilómetros de galerías. Las crayères ofrecen una estabilidad térmica constante, una ausencia total de vibraciones y un nivel de humedad perfecto. Las condiciones ideales para la fermentación y la maduración de los vinos.

La Chardonnay es el alma de la Maison Ruinart. Esta uva, procedente principalmente de la Côte des Blancs y de la Montaña de Reims, es el corazón de todos sus vinos base.
De una gran frescura aromática, viva, pura, luminosa... es el hilo conductor de todos sus cabeceos.
Delicada y frágil, la Chardonnay sólo se desarrolla y ofrece toda su riqueza aromática al cabo de una lenta maduración al frescor de las crayères: hasta 3 años para los vinos sin añada, de 9 a 10 años para un Dom Ruinart.
Esta maduración requiere del Chef des Caves un dominio que le permita doblegar los caprichos de una uva diferente a todas las demás.
El milagro de lo que llamamos el gusto Ruinart se encuentra en ella: en su luminosidad, su intensidad y su elegancia.
Son estas cualidades las que dan al gusto Ruinart su personalidad especial y con clase propia.